
A tu manera sabías lo que deseaba y como me sentía, pero la oscuridad lo ocultaba. Salí por un pasillo, uno que no tenía final. Me topé con él nuevamente, no podía escapar. Grité, pero nadie me escuchaba, ni yo misma lograba hacerlo. Era una decisión fuerte, pero recién hoy supe que tanto. Gracias por las fuerzas que me quedan, y por las ilusiones que aún no se pierden, ojalá todo salga bien, y no me vuelva a chocar con mi conciencia, esa a la que le temo cada día.